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martes, 12 de abril de 2016

HISTORIA DEL TANGO IX

Años cincuenta: problemas para el tango

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En la década del cincuenta ocurrieron varios sucesos ajenos al tango que les trajeron problemas a las orquestas e interpretes de tango, estos fueron por ejemplo:

El proceso político- social impuso el cumplimiento de muchas leyes que estaban sancionadas pero no se cumplían, estas protegían los derechos del obrero y el empleado; a ello hay que agregar la inflación desatada, después de 1945, al fracasar la política de estatización y el liberalismo impuesto por las autoridades militares que asumieron; la que consumió las reservas y que escapó a todo control a pesar de los esfuerzos realizados, salvo en pequeños periodos en los que más o menos se atenuó el azote pero luego sobre vino la caída. Esto provoco la desaparición de los cabarets del alto y del bajo.

También comenzaron a tener éxito en el mercado argentino músicas extranjeras, como por ejemplo las músicas centro-americanas y el jazz, que gracias al cine de esos años fueron introduciéndose en los gustos del publico argentino de esos momentos, influyendo negativamente en el tango.

No solo las músicas extranjeras causaron problemas en el mercado del tango, también el auge del folclore entre los años cincuenta y dos y cincuenta y cuatro, hizo que el numero de placas vendidas de folclore supere o iguale al numero de placas de tango vendidas en el país.

Todo esto obligó a la mayoría de las grandes orquestas a reducir su personal, dejando a muchos músicos y cantores sin trabajo.

También se elimina el tango de algunos locales tradicionales cambiándolo por otros estilos musicales.


Todo esta situación problemática obliga a cerrar sus puertas a lugares como Ruca, Marzzoto, Richmond de Suipacha, Germinal, Nacional, Tango Bar, entre los más renombrados.

Para poder subsistir algunos directores de orquestas de tango se ven obligados a dirigir pequeños conjuntos musicales para ganar dinero, de igual manera los músicos que quedaron sin empleo tuvieron que formar pequeños grupos como tríos, cuartetos o quintetos.

Otro elemento que trajo problemas a la escena del tango fue la aparición de los disc-jokeys quienes pasaban música grabada animando audiciones radiales y en ocasiones presentaciones en vivo, en lugares como clubes, salones, confiterías o bailes barriales, etc.

A pesar de esta problemática situación para el tango, no disminuyeron las agrupaciones de tango, si bien la mayoría de las grandes orquestas de alrededor de quince integrantes se disolvieron, aumento la cantidad de pequeños grupos musicales.

También surgió la modalidad de mantener las grandes orquestas, para presentaciones publicas, convocando a músicos necesitados, pero dejados en libertad luego de que el contrato halla finalizado y tales presentaciones estuviesen efectuadas.

Los pequeños grupos subsistentes para permanecer en el mercado del tango y en el gusto popular intentaron innovar, recreando viejas partituras o inventando nuevas, lo que poco a poco los fue alejando de la tradición y el sentir popular.


A pesar de la crisis que se vivía en el tango, algunos cantores lograron perdurar en las orquestas, algunos ejemplos fueron los casos de Jorge Sobral, Héctor Mauré, Raúl Berón, Edmundo Rivero, Alberto Marino, Roberto Goyeneche, Floreal Ruiz, Miguel Montero y Julio Sosa, entre otros, este ultimo fue el ultimo cantor de tango que convocó multitudes, fue considerado una de las voces más importantes que tuvo el tango en la segunda mitad de los años cincuenta y principios de los sesenta.

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