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miércoles, 6 de abril de 2016

HISTORIA DEL TANGO VIII

La época de oro del tango


La época de 1940 al 1950 es considerada la "época de oro del tango", por varias razones como por ejemplo la de que fue la época en que hubo mayor cantidad de interpretes de tango, y de músicos de gran calidad; ninguna ciudad del mundo tubo tanta cantidad de orquestas en activo como la ciudad de Buenos Aires en la década de 1940, en la que actuaban alrededor de 200 orquestas; se había acabado la época de las improvisaciones y de los músicos de oído, había muchísima competencia y por lo tanto a las orquestas solo ingresaban los músicos más calificados; Hubo gran cantidad y calidad de las composiciones, en esa época se compusieron más tangos que en cualquiera de los años anteriores, grandes poetas se juntaron con músicos inspirados y muy capaces, y lograron composiciones muy prodigiosas y adelantadas a su época; proliferaron los bailes; se le dio un gran soporte de parte de los medios de comunicación que le daba mucha difusión de manera constante, por ejemplo en 1942 había alrededor de veinte radios capitalinas privadas y treinta y siete estaciones de onda media del interior que dedicaron sus transmisiones al tango y apenas incluían un 9,82% de música grabada; y en el cine nacional el tango casi siempre es protagonista, etc.
En la época de oro, el tango también se interpretaba en los más lujosos locales nocturnos, y también se tocaba mucho en cafés constantemente la gente por unos pocos centavos iba a tomar café y a escuchar el tango que allí se interpretaba, en los cafés no se bailaba, solo se escuchaba a los diferentes conjuntos que se iban cambiando a lo largo del día; las orquestas tocaban alrededor de media hora y descansaban otra media hora, este intervalo no solo permitía la renovación del publico sino que también el cobro del servicio. Los conjuntos eran presentados por animadores que en algunos casos lograron así su pasaporte a la radio, la locución y la fama, tales son los casos de: Julio Jorge Nelson, Roberto Gonzáles Rivero, Hernán Biancotti, Ángel Rojas y Jorge Fontana. Otros de estos animadores derivaron su labor al comentario especifico. El publico escribía en servilletas los nombres de algunos temas que querían escuchar para pedirle a la orquesta que los tocara y el mozo le llevaba estos pedidos a los directores de en una bandeja; Este era un recurso utilizado por los directores de orquesta para saber cuales eran las piezas que más le gustaban al publico, luego esas piezas pasaban a la radio y después al disco, lo que es un sistema contrario al actual en el que la fama de la música nace en el disco, pasa a la radio y muere en el público.

Las confiterías en cambio eran diferentes a los cafés, las había bailables y no bailables, eran más amplias, estaban mejor decoradas y las orquestas típicas compartían el lugar con conjuntos de Jazz.
Clubes sociales y de fútbol también organizaban veladas danzantes todos los fines de semana en las que también se presentaban las Orquestas Típicas.

Pero los verdaderos pilares para los conjuntos de tango fueron los cabarets, que estaban ubicados en su mayoría en el centro de Buenos Aires, estos contaban con una clientela fija e hicieron que muchas figuras puedan trascender.

Para el año 1943 los precios de las entradas para la presentación de una Orquesta de tango eran de alrededor de $2 para los invitados y de $0,50 para las damas.

Los clubes competían con los teatros céntricos como el Teatro Maipo, el Teatro Avellaneda, el Teatro Politeama y el Teatro Blanca Podestá antiguamente llamado Teatro Smart, que también abrían sus puertas y retiraban sus butacas para brindar un espacio para bailar y organizaban concursos carnavalescos. Tenia tanto auge el tema que diarios como El Mundo llegaban a publicar seis páginas con avisos referidos a las fiestas de carnaval.

El nivel de grabaciones lanzadas al mercado por las distintas casas grabadoras, superaba como promedio los tres discos diarios. Hubo un importante incremento en las ventas de discos, donde despegaron compitiendo Odeon y Victor. Cuando un artista grababa un éxito inmediatamente el otro salía con el mismo tema a la venta. La discográfica se convirtió en una importante industria nacional. En las casas vendedoras de discos, la juventud podía llegar a pasar dos o tres horas escuchando discos en las cabinas preparadas al efecto.

Se dice sin exagerar, en esa época el tango se podía escuchar en cualquier esquina de la ciudad de Buenos Aires.

Todo este gran auge del tango durante esta época es lo que hace que se la reconozca como la "edad dorada del tango"

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